Claves para escribir un artículo de divulgación

By Dr. Miguel Ángel Núñez

Un buen artículo de divulgación pone en lenguaje coloquial lo que los científicos y eruditos expresan de manera técnica. Es poner el conocimiento al alcance de cualquier persona.

Un buen artículo de divulgación pone en lenguaje coloquial lo que los científicos y eruditos expresan de manera técnica. Es poner el conocimiento al alcance de cualquier persona.

“Si un hombre puede organizar sus ideas, entonces él puede escribir”
Rober Louis Stevenson (1850-1894

Introducción
¿Qué es un artículo de divulgación?

Es un escrito breve dirigido a públicos generales o no especializados, a través de los medios de comunicación escritos, en lenguaje común, para explicar hechos, conceptos, ideas, descubrimientos, relacionados con el quehacer científico y tecnológico.[1]

Pretende hacer accesible al mundo no académico o erudito la información que se logra por medio de la investigación.

Sin embargo, el hecho de no estar publicado en una revista erudita o científica, no implica que sea un escrito fácil de escribir. Al contrario, en muchos sentidos, es un texto con complicaciones superiores a un escrito erudito, puesto que demanda que el escritor haga fácil lo difícil, en otras palabras, que ponga en lenguaje no técnico la información que han previamente publicado los investigadores.

El biólogo francés Jean Rostand (1894-1977), señalaba que la función de la divulgación es “hacer participar al mayor número de personas de la dignidad soberana del conocimiento”.[2] Por eso no es una actividad pueril y debe ser de la mejor calidad.

Como todo escrito tiene sus reglas tácitas y explícitas que deben ser respetadas para que el documento sea bien redactado y tenga validez en el contexto de que las personas que leen una revista no están obligadas a detenerse en el artículo en particular. Por lo tanto, se debe escribir de tal manera que logre atrapar al lector por su calidad expresiva, la exposición organizada de las ideas y la originalidad en la presentación de las mismas.

Como señala el historiador argentino Gregorio Caro Figueroa:

El buen divulgador no es el que se empeña en poner a baja altura la valla del salto en alto, sino el que se exige batir su propia marca. No es el que se coloca detrás de los avances de la investigación erudita, sino el que se nutre honestamente de ella e incluso se propone no sólo hacerla accesible sino también incrementarla.[3]

Un buen artículo de divulgación pone en lenguaje coloquial lo que los científicos y eruditos expresan de manera técnica. Es poner el conocimiento al alcance de cualquier persona.
Algunas reglas básicas que deberían respetarse son:
1. Organice sus ideas. Antes de escribir decida qué va a escribir y cómo va a hacerlo. Una buena sugerencia es hacer un bosquejo que contenga:
  • En una oración, una síntesis de la idea central que pretende presentar en el artículo.
  • En una frase, el objetivo que tiene al escribir el artículo.
  • En un par de palabras, el público al que va dirigido lo que va a escribir.
  • De manera punteada, los subtítulos o secciones que debería tener el artículo. En lo posible, no más de cuatro.
La mente humana funciona mejor en orden. Un esbozo de lo que va a escribir le servirá de guía. De esa forma podrá ir completando las ideas que faltan para dar forma a su escrito.
2. Escriba. Parece una sugerencia de perogrullo, pero no lo es. Muchas personas se estancan pensando en que van a escribir o quieren hacerlo, pero, no realizan nunca la tarea que implica ponerse a escribir. Sólo se puede corregir sobre algo que ya está escrito. Lo que está en su mente no sirve más que como un detonante de ideas a las cuales hay que darle forma. Lo que no está escrito simplemente no existe. Por muy genial que sea su idea, si no la pone en el papel no va tener vida propia. Sólo quien ha escrito algo puede sentir que es el creador de un concepto.
Me han dicho muchas veces:
—Esa idea yo también la pensé.
—Si —les digo, sin arrogancia— pero yo la escribí, así que es mía.
3. Comience de una manera abrupta. No pida permiso para escribir, cuando se comienza diciendo, por ejemplo: “Si me permiten, voy a…”, da señal de poca fuerza o de que el escritor no está seguro de lo que va a escribir. Por esa razón inicie de una manera imprevista. Comience con:
  • Una cita atrapante.
  • Una frase desconcertadora.
  • Una historia corta.
Lo que debe tener en cuenta es que la consigna es atrapar desde la primera línea. Si no logra entusiasmar al lector, simplemente éste no seguirá leyendo lo que usted haya escrito, por muy importante que lo considere.
4. Siempre es mejor breve a extenso. Un buen artículo de divulgación no debe tener más de seis páginas de extensión, en formato carta a doble espacio. Esto porque en las publicaciones de divulgación en general se usan imágenes, gráficos y otras ayudas visuales, por lo que el texto no debe ser demasiado extenso. La mayoría de los lectores pierde la atención en la cuarta página, por eso extenderse más es poco recomendable.
Escribir corto es mucho más difícil que un escrito largo. Exige más concentración y atención a los detalles. Eso implica descartar adjetivos y otros artilugios que adornan el texto, pero a la postre sólo ocupan espacio.
5. Escriba un artículo no un sermón. Un artículo de divulgación no es una homilía.  El lenguaje de exhortación o apelación en este caso no sirve. El lector no está obligado a leer, por esa razón, hay que ser persuasivo sin ser sermoneador. Cuando el texto tiene un carácter homilético, la mayoría de los lectores lo deja sin terminar. En general a la gente no le gusta que le den sermones, por esa razón no está obligado a leer su artículo.
Por otro lado, es una falta de respeto tratar al lector como si fuera poco inteligente y hubiera que estarle diciendo qué tiene que hacer. Sólo señale los puntos importantes, y deje que el lector saque sus propias conclusiones y tome decisiones personales. En un escrito, la pedantería es un pecado.
6. Desarrolle una sola idea. Un artículo falla cuando incorpora muchas ideas. Una compilación de varias ideas desarrolladas es un libro, no un escrito corto para una revista. Un buen artículo de divulgación se concentra en una sóla idea desarrollada de la mejor forma posible.
Las personas normales son capaces de concentrarse en una sola idea a la vez. Si se le dan muchas cosas en qué pensar, entonces, pierden interés o se confunden. Por esa razón, hay que determinar si la idea que pensamos desarrollar da para un artículo, o es necesario afinarla más hasta tener suficientes elementos para construir el escrito.
7. Ilustre. La ilustración es una forma de iluminar el texto. Le da más elementos de comprensión al lector y permite expresar mejor las ideas que se están desarrollando. Se pueden utilizar frases célebres o anécdotas cortas.
Lo importante es que permita al lector tener una mejor comprensión del texto. Algunas buenas ideas mueren y no captan la atención por no tener suficientes elementos de comprensión. Una buena historia, una cita, una anécdota, una frase humorística, etc. pueden servir para dar más fuerza a la idea que se está desarrollando.
8. Sea claro y preciso. En un artículo es pecado divagar. Se necesita ser claro y preciso. Parafraseando al filósofo español José Ortega y Gasset (1883–1955) se puede decir que “la claridad es la cortesía del escritor”.  Para que esto resulte, hay que evitar las palabras rebuscadas, modismos locales o jergas particulares. El lenguaje debe estar al servicio de la comprensión, no de mensajes crípticos que no entienda nadie.
En un artículo de erudición se utilizan expresiones técnicas que los especialistas entienden, porque para ellos está dirigido el escrito. En divulgación se pretende poner al alcance del lego la información cientifica o especializada, por lo tanto, la información debe ser clara, precisa y comprensible.
9. Escriba sobre lo que más conoce. Uno de los errores en los que caen los escritores nóveles, es ponerse a escribir sobre cuestiones que ya están dichas o que no son de la especialidad de quien está escribiendo. Cuando alguien escribe sobre algo en lo que no está capacitado se nota en la forma en que desarrolla el escrito. Por esa razón, escriba sobre lo que es su competencia, de otro modo, el artículo no va a servir.
Un buen ejercicio es comenzar a escribir sobre situaciones que son del ámbito personal de quien escribe. Una anécdota, una historia familiar de la cual se saca una lección, o alguna información en la cual esté capacitado. Sólo con ejercicio se logra convertirse en una persona capacitada para investigar y escribir sobre temáticas que no son de la competencia del escritor, pero que con el tiempo domina técnicas para recabar información y lograr entender determinadas áreas y comunicarlas de manera pertinente.
De todos modos, los escritores de divulgación se suelen especializar en lo que van a escribir, puesto que una ley básica del conocimiento es que nadie puede ser especialista en todo. La era del conocimiento enciclopédico y abarcante pasó a la historia.
10. Respete las ideas ajenas. El plagio, que es la conducta antiética, de apropiarse de un concepto o idea de otro, y presentarlo como propio, es una falta que descalifica a cualquier escritor. Cualquier idea que no sea de su pertenencia, incluso cuando la ha parafraseado de otro autor, debería ser mencionado y citado. No dar el crédito que corresponde al creador de una idea expone a quien cae en este error a no ser considerado en serio como escritor.
Es verdad que la originalidad de manera absoluta no existe. Sin embargo, uno puede presentar sus ideas de una manera creativa y dando giros de lenguajes o enfoques que sean únicos. No se debe caer en el facilismo de tomar ideas de otros y presentarlas como propias, no sólo es un robo intelectual, también es un delito.
11. No abuse de fuentes. Un artículo de divulgación no es para eruditos, aunque debe estar escrito con propiedad y conocimiento. Eso significa que es importante citar, especialmente las fuentes básicas sobre las cuales se puede fundamentar el artículo. No obstante, la regla es no abusar de las fuentes. Citar a más de tres o cuatro autores es suficiente, para darle ideas al lector de los lugares a los que puede acudir con el fin de encontrar más información en relación al tema que se está tratando.
12. Elija un título que atrape. En muchos sentidos, el título es clave porque es lo que hará que la persona se acerque al artículo.  En general, lo último que se escribe es el título, pero tiene que ser lo suficientemente atractivo para que diga lo que tiene que decir, sin engañar y dando una visión de lo que se encontrará en el escrito. Al comienzo se puede poner un título provisorio. Sin embargo, cuando ya se ha terminado el artículo se debe pulir para que capte la idea central del texto que se ha escrito.
Nunca el título debe ser engañoso. Algunos usan énfasis equivocados que dan ideas falaces del contenido del artículo. Otros utilizan amfibologías o engaños para poner títulos. Cuando eso ocurre el autor es considerado poco serio, y la próxima vez que el lector vea un artículo de ese escritor, simplemente, no lo leerá.
13. Corrija. Hay tres reglas básicas para producir un buen escrito: 1. Corregir; 2. corregir; 3. corregir.
En realidad un escrito no se termina, se deja. Siempre habrá algo que corregir. Los buenos escritores saben que deben corregir hasta pulir lo más posible quitando las redundancias, las observaciones obvias, los conceptos trillados, los adornos adjetivados y todos aquellos elementos que entorpecen una buena comunicación con el lector.
14. Escriba primero y luego elija la revista. A menudo, especialmente quienes son inexpertos intentan escribir para una revista en particular, aunque eso es posible, lo mejor es escribir primero y luego escoger la revista que se adapta al perfil de lo que se ha escrito.
Ahora, si tenemos interés en escribir un artículo para una revista en particular, hay dos vías:
Escribir al editor de la revista en particular que nos interesa proponiéndole el artículo. Para eso se da una síntesis de lo que se va a escribir. Es una camino más arriesgado porque el editor, simplemente puede decir que no está interesado. Pero, si sucede al revés hay más posibilidades de publicar el artículo.
Por otro lado, la segunda posibilidad es estudiar la revista en cuestión y observar el estilo, los temas que trata y la forma en que éstos son tratados. Luego se escribe algo que pueda ser de interés y se envía. Hay revistas que traen una página donde describen el tipo de artículos que reciben y las reglas bajo las cuales deben ser enviados. Hay que asegurarse que sea una publicación que acepta artículos no solicitados, porque de otro modo, nadie los leerá. Es un camino también arriesgado, porque el editor, en general recibe muchos artículos, y sólo lee aquellos que desde la primera página están bien desarrollados o tienen las ideas claras.

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Artículo originalmente publicado en el blog de ASEAH

[1] “El artículo de divulgación”, La Tercera: Icarito. Consultado el 2 de febrero de 2008. En línea:http://www.icarito.cl/medio/articulo/0,0,38035857_0_241174271_1,00.html

[2] Citado por Gregorio Caro Figueroa, “Lo vulgar y el divulgar”. Consultado el 18 de agosto de 2007. En línea:http://www.iruya.com/content/view/269/45/

[3] Ibid.

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¿Qué significa “ser bíblico”?

By Dr. Miguel Ángel Núñez

Ser bíblico o tener sustento bíblico, no consiste en dar listas de versículos, ni enumerar palabras o frases sueltas de contextos diferentes.

Ser bíblico o tener sustento bíblico, no consiste en dar listas de versículos, ni enumerar palabras o frases sueltas de contextos diferentes.

Hay frases que de tanto usarlas, algunos llegan a creer que entienden perfectamente su significado. La realidad es que muchas de éstas oraciones se convierten, con el tiempo, en frases cliché, es decir, ideas que usadas en exceso, finalmente pierden su fuerza y novedad, convirtiéndose en una expresión vacía de sentido. En la práctica son frases que muchos usan pero su sentido es tan arbitrario, equívoco y caprichoso, que puede, a la postre, significar cualquier cosa.

Algunas de esas frases relativas a la Biblia y que están ligadas con el texto prueba son:

  • “Con base bíblica”.
  • “Ser bíblicos”.
  • “Tener un ‘escrito está’”.
  • “Proporcionar evidencia bíblica”.
  • “Tener sustento bíblico”.

Con estas expresiones, aparentemente de buena formación, muchos aluden a la idea de tener “versículos” bíblicos con los cuales sustentar una idea. En la práctica se convierte en un ejercicio donde supuestamente se citan “ideas” bíblicas que no son más que un largo cúmulo de frases, oraciones, incluso palabras que tomadas fuera de su contexto textual, literario, cultural y lingüístico pueden significar cualquier cosa, dependiendo de la intención preconcebida de quienes las utilizan.

El resultado es que se “aparenta” erudición mientras más textos bíblicos se citan. Poco importa que no estén escritos por autores similares en el tiempo, ni que estén fuera de contexto. Lo único que interesa es que sirva para “probar” el punto que se quiere “fundamentar bíblicamente”.

Lo que este “estilo” de análisis bíblico arroja es que:

  1. Prácticamente cualquier persona puede armar su propia lista de palabras, frases y oraciones bíblicas aun cuando sean totalmente contradictorias con otras listas. Al final, cada persona terminará defendiendo su propio listado sin consideración de ningún otro tipo.
  2. El contexto, en este uso, no importa. Lo que interesa es que la palabra u oración aislada sirva para defender el punto de vista.
  3. En este esquema triunfa el que tenga la lista de palabras, frases u oraciones bíblicas más convincente.
  4. En este esquema no importa “qué dice el texto”, sino lo que “yo quiero” que diga, para justificar la idea previa que tengo.
  5. En suma, no se parte de la Biblia sino del preconcepto y se busca el modo de encontrar el vocablo, frase o texto que me sirva para ese fin.

El ejemplo de Pablo 

Vamos a ilustrar el asunto con el autor más prolífico del Nuevo Testamento.

Pablo escribió dos tercios del Nuevo Testamento, así que no es irrelevante tomarlo de ejemplo.

El apóstol escribió trece cartas en un lapso de 20 años, es decir el 66% del Nuevo Testamento. Pueden ser 14 si se asume la tradición de atribuirle a Pablo la carta anónima a los Hebreos, lo que hace el porcentaje mayor.

Nueve de las cartas fueron escritas a iglesias de diferentes culturas, en momentos distintos y que estaban viviendo problemas disímiles entre sí. Es decir, son cartas grupales, sin un destinatario particular, eso incluye la carta a los Hebreos.

Cuatro cartas fueron dirigidas a cristianos individuales en momentos distintos y en circunstancias también diferentes. Este hecho no es intrascendente toda vez que marca el tono y sentido de lo que se escribe.

A todo esto hay que agregar que es un solo autor escribiendo en momentos vitales diferentes, con intenciones, motivos y preocupaciones distintas en cada ocasión. Todo estudioso de los escritos de un autor sabe que el momento en que se escribe algo es tan relevante como el lugar desde donde se realiza el acto de escribir. Así que es importante entender que el momento es crucial. No es lo mismo los escritos de un autor que tiene 30 años y el mismo autor a los 60, la edad y la experiencia, sin duda influyen en el escrito.

Querer poner al Pablo recién convertido, el de los inicios, el que está henchido de fervor y entusiasmo por la misión que ha asumido, que incluso lo hace ser impaciente y tajante, al utilizar en ocasiones un lenguaje tan directo que parece ser más una diatriba que un discurso evangélico, a la par con el Pablo anciano, cargado de ternura y de sabiduría, propio de quienes han vivido suficiente para saber que el sol no siempre alumbra del mismo modo ni calienta de la misma forma, es simplemente, no entender cómo funciona la mente de un escritor.

Cuando se formó el canon, es decir, se compiló en un solo libro todos los escritos de Pablo, llamado el “canon paulino”, no se tomó en cuenta el orden cronológico de los escritos ni las motivaciones del autor al escribir. En realidad, el criterio que se siguió fue la longitud. Los más extensos al comienzo, los más pequeños al final. Como no se atribuía Hebreos a Pablo, fue puesto aparte. Por esa razón está primero Romanos y al final Filemón.

Si se siguiera el criterio de un orden cronológico sería de la siguiente forma:[1]

Gálatas
1 Tesalonicenses
2 Tesalonicenses
1 Corintios
2 Corintios
Romanos
Colosenses
Filemón
Efesios
Filipenses
1 Timoteo
Tito
2 Timoteo

Aunque algunos eruditos objetan algunas fechas, en general hay acuerdo del orden en que fueron escritos.

¿Por qué es tan importante saber esto?

Para empezar, el orden determina el desarrollo del pensamiento de un autor. En ocasiones se cree que la inspiración actúa por dictado, pero no es el caso, de hecho, Pablo no sabía que estaba escribiendo cartas que luego serían consideradas “sagradas” por los cristianos del siglo II y III, él simplemente escribió. La iglesia cristiana ha considerado que hubo inspiración divina en lo que escribió, pero, no era la intención del apóstol dar cátedra ni escribir de manera pontifical. Sus cartas tienen el tinte pastoral y erudito, pero de quien está intentando que sus seguidores entiendan con claridad un concepto.

El error se suscita cuando sin considerar los motivos, los destinatarios, el contexto, la lengua, y la teología de fondo se citan versículos de una manera discrecional, sin entender que son públicos diferentes y con situaciones distintas.

Es el mismo autor, que va viviendo su propio proceso, y que escribe a diferentes personas en contextos distintos. Los destinatarios no sólo son de lugares diferentes, sino además, hablan lenguas distintas (latín, griego, hebreo, arameo), sino que además tienen cosmovisiones opuestas. Romanos, griegos y hebreos viven en el mismo tiempo pero su trasfondo es muy distinto. Se corre un tremendo riesgo cuando se cita de manera indistinta un escrito enviado a una comunidad cuya cosmovisión es opuesta a la de otro.

La carta a los Romanos, por ejemplo, tiene una sistematización de la que carece Gálatas, probablemente porque los que la recibirán son distintos, pero también, porque las problemáticas que trata no son iguales. Lo mismo sucede si se compara 1 de Corintios con Filemón, es el mismo autor, pero es evidente que el énfasis, el lenguaje y la forma de abordar el problema son totalmente diferentes.

Apologética, polemistas y texto prueba 

Un ejercicio que no suele hacerse es leer todo, antes de citar un texto bíblico. En el caso de las cartas paulinas, esto es imprescindible, de otro modo se termina no entendiendo el fondo del asunto y sólo quedan con ideas aisladas.

Tratar la Biblia como si fuera una colección atómica de textos, es la peor manera de estudiar la Biblia.

Donde más se suelen exceder en el texto prueba es en el contexto de la apologética. La apología o defensa de la fe es un ejercicio necesario, siempre y cuando no se convierta en polémica. En ese caso, la actitud que se genera es querer ganar a toda costa y no en buscar la verdad de manera ponderada y con apego irrestricto a la palabra de Dios.

Recurrir a frases aisladas, ideas inconexas, textos sacados de su contexto textual y cultural, sólo para defender puntos de vista, es una manera incorrecta de acercarse a la Biblia.

La Biblia no es una suma de textos. Es una colección de libros, escritos en diferentes contextos, lenguajes y autores. Si no se considera la unidad de un texto con su contexto, entonces, la defensa de la fe se convierte en un mero ejercicio de buscar ideas, palabras o frases desconectadas, lo que le hace un flaco favor a la defensa de la fe.

Conclusión
Ser bíblico o tener sustento bíblico, no consiste en dar listas de versículos, ni enumerar palabras o frases sueltas de contextos diferentes. Implica, tener claridad contextual en lo que se enseña. Significa citar párrafos, ideas y conceptos que tengan un fundamento probado en un contexto extenso, donde la idea extraída está comprendida dentro de su contexto literario, cultural y lingüístico.

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Artículo publicado originalmente en el blog Himnovasión

[1] Extraído de Frank Viola y George Barna, Pagan Christianity?: Exploring the Roots of Our Church Practices(Carol Stream, IL.: Tyndale House Publishers, 2008), 263.

 

Texto y contexto, unidad indivisible

By Dr. Miguel Ángel Núñez

Un documento escrito es la suma de pasajes, que unidos, forman la totalidad del documento. Si se toma sus partes de manera aislada, lo que se produce es contrario a “conexión”.

Un documento escrito es la suma de pasajes, que unidos, forman la totalidad del documento. Si se toma sus partes de manera aislada, lo que se produce es contrario a “conexión”.

Para evitar el “texto prueba” es fundamental hablar siempre de “texto y contexto”. En síntesis, tiene que haber “conexión” entre texto y contexto, de otro modo no se lograr comprender adecuadamente el párrafo o sección que se desea analizar.

La palabra “contexto” es una expresión compuesta que viene del latín “con” (junto a) y de “textus” (tejido), eso significa que aplicado a un documento escrito se refiere a lo que está “tejido”, lo que implica un conjunto conectado, no una mera información sin relación al todo.

Un documento escrito es la suma de pasajes, que unidos, forman la totalidad del documento. Si se toma sus partes de manera aislada, lo que se produce es contrario a “conexión”.

Contexto inmediato 

Está referido a las frases y sentencias anteriores y posteriores al texto que analizamos. Como en el original bíblico no existen capítulos ni versículos, en ocasiones, no podemos confiar en dicha división para aclarar correctamente el contexto.

Por ejemplo, la famosa frase “el varón es cabeza de la mujer” (Efesios 5:23), tan usada por quienes les gusta la utilización del texto prueba y que ha servido para justificar la subordinación de la mujer, no se refiere a dicha interpretación. Para entender correctamente el contexto inmediato es necesario ir más lejos del capítulo. En realidad, la idea que Pablo desarrolla viene desde el capítulo 4:17, cuando el apóstol se propone diferenciar la conducta de quienes son “gentiles” en Cristo y quienes son “gentiles” sin Jesús. Es en ese contraste donde debe ser entendido dicha frase. El apóstol contrasta la conducta de unos y otros, e invita que “se sometan unos a otros en reverencia a Cristo” (5:21). Pablo sabía que dicho pensamiento sería resistido por la comunidad griega de Éfeso, que estaban acostumbrados por tradición a tratar a las mujeres como seres sin valor en sí mismas, por lo tanto, luego de la declaración de ser “cabeza” de la mujer explica que es “como” Cristo lo es de la iglesia, que se entregó a ella, para santificarla y salvarla. Por lo tanto, el contexto claramente señala que los varones deben estar dispuestos a morir por sus esposas, no dice que deben “mandar” a las mujeres o tener “autoridad” sobre ellas, si ese fuera el caso, habría usado otra analogía más comprensible para los griegos.

Incluso la expresión “sujetas” que usa el texto, debe ser entendida en el sentido de “unión” y no “subordinación” como a menudo se la interpreta, porque de otro modo se introduce un sesgo en el contexto.

Contexto mediato 

El contexto mediato está constituido por las secciones más remotas del texto. En algunos casos, con el libro entero, porque de otro modo, una frase queda desconectada de todo su sentido. Es el caso de la frase recurrente de Santiago 5:16 “confesaos unos a otros vuestros pecados y orad unos por otros para ser sanados”. En base a esta sentencia se anima a la confesión mutua de manera indiscriminada y a orar unos por otros por sanidad. Sin creer que el uso sea estrictamente un error, la cita, no está hablando estrictamente de eso. Está en un contexto mucho mayor, que sólo se entiende cuando se analiza la epístola completa. Santiago dirige su carta a una comunidad de creyentes divididos por reyertas que los tiene en posiciones enfrentados y con maltrato mutuo. Algunos de ellos son cristianos ricos que están abusando de otros cristianos pobres, quienes a su vez se desquitan utilizando su lengua de una manera también abusiva. Ambos grupos están enfrentados. A ellos, a los que tienen que “sanar” su enemistad y el pecado del “abuso mutuo” Santiago invita a que confiesen mutuamente sus pecados y que oren unos por otros por sanidad. En ese contexto, la cita se enriquece, y puede ser mejor aplicada en el sentido en el que el apóstol lo utilizó, es decir, para unir a bandos en pugna. Sacada de ese contexto, adquiere otro sentido.

Contexto histórico y cultural 

Un elemento más sutil, y que a menudo no es entendido ni siquiera enseñado es la dependencia que tienen los textos del contexto histórico-cultural en el que están inmersos. Si ese factor no se comprende de manera adecuada, entonces, se le hace decir al texto lo que no dice.

Por ejemplo, para entender con claridad el texto de Efesios 5:23, que ya se ha leído, es preciso entender que en el contexto histórico del apóstol y en la ciudad de Éfeso en particular, y en el mundo griego en general, la mujer carecía de los derechos que gozaba, por ejemplo, la mujer romana. En dicho contexto, la invitación de Pablo a ser “cabezas” que se sacrifican, adquiere un carácter revolucionario que cambia todo el sentido tradicional de su momento.

En el segundo caso, la oración de unos por otros, se entiende como un factor de unidad y comunión en un contexto donde las relaciones están rotas por la riqueza y la pobreza. ¿Por qué es así? Porque simplemente en el mundo religioso al que se dirige Santiago la pobreza se considera maldición de Dios y la riqueza, bendición. En dicho contexto, maltratar al pobre no es visto como algo negativo porque la lógica es “si Dios lo hace, por qué yo no”. Al saber la historia, entonces, adquiere mucha importancia la invitación de Santiago a confesar mutuamente algo que el apóstol ve como pecado, en un contexto histórico cultural, donde la opinión es diferente.

Hay diccionarios, comentarios históricos y referencias a libros que reconstruyen el contexto, que permiten tener una idea aproximada del contexto al que se refieren los autores bíblicos.

Contexto lingüístico 

Finalmente, el último elemento que es el menos consultado, y el que podría aclarar muchos puntos mal entendidos de la Escritura. La lengua siempre tiene un sentido en el contexto original, que pierde muchas de sus sutilezas y valor agregado en la traducción, mucho más cuando la traducción siempre es una interpretación.

Por ejemplo, en el versículo de Efesios 5:23 se usa la expresión griega “kephale”, que automáticamente es entendida con un sentido jerárquico, porque esa es la idea que nos ha llegado desde el pensamiento romano, que ha influenciado notablemente al mundo occidental. Sin embargo, la expresión en griego se relaciona con “fuente” (origen) o con su sentido metafórico “sacrificio” que es el que está expresado en su contexto. Si Pablo hubiese querido expresar autoridad habría usado una expresión como “argitelone” (principal) o “exousian” (de donde procede la expresión usía, que se usa en algunos lugares para referirse a los jueces), o alguna otra palabra. Kephale no tenía ese sentido.

En el caso del texto de Santiago 5:16 una expresión clave es la palabra “sanar” que no se refiere en el original a “salud física” sino a “salud espiritual”. Se usa la expresión que viene de “aiomai” y es el sentido más acorde con el contexto, donde es evidente que las relaciones están rotas, se han maltratado y necesitan ser “sanados” de sus heridas emocionales y espirituales producto de la actitud que han tenido.

Un diccionario o léxico griego o hebreo, sirve para aclarar el sentido de muchas expresiones, para de esa forma ser lo más fiel posible al pensamiento original del autor.

Conclusión 

No se necesita ser teólogo o especialista para estudiar la Biblia con propiedad. Sin embargo, en ocasiones, especialmente en textos dudosos o que se prestan para más de una interpretación a partir de la traducción, consultar a expertos que han estudiado el contexto histórico-cultural y que conocen la lengua original en que fue escrito el libro, puede ayudar notablemente a tener una idea exacta o lo más aproximada posible a las intenciones originales del autor.

Texto y contexto no se pueden separar. Sin embargo, el contexto es más amplio que sólo los párrafos anteriores y posteriores del texto en análisis, tal como lo hemos mostrado. Es de esperar que como cristianos, que estamos deseosos de conocer la verdad acerca de Dios, seamos serios a la hora de estudiar la Palabra de Dios, para no hacerle decir a los autores inspirados lo que no quisieron expresar.

 

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Artículo originalmente publicado en el blog Himnovasión

Elena de White y el “texto prueba”, una cita en su contexto

By Dr. Miguel Ángel Núñez

En el afán de justificar ideas personales, los escritos de Elena de White han servido como “texto prueba” para afirmar conceptos sin considerar el contexto.

En el afán de justificar ideas personales, los escritos de Elena de White han servido como “texto prueba” para afirmar conceptos sin considerar el contexto.

En el afán de justificar ideas personales, los escritos de Elena de White han servido como “texto prueba” para afirmar conceptos sin considerar el contexto.
En este caso, un ejemplo como en el caso de Elena de White debe considerarse el contexto cronológico para establecer el pensamiento completo de un autor. El pensamiento de EGW se desarrolló en un tiempo considerablemente amplio, por lo tanto, hacer el ejercicio de analizar todo el desarrollo de un planteo no sólo es necesario, resulta iluminador. Para ilustrarlo, sólo una cita y su posterior desarrollo en el tiempo:
1875:
  • “Se me ha mostrado que nadie debe someter su juicio al de otro hombre. Pero cuando emite un juicio la Asociación General, que es la más alta autoridad que Dios tiene sobre la tierra, no se deben mantener ni la independencia ni el juicio privados; por el contrario, deben someterse”.Testimonies for the Church 3:492. En español en La iglesia remanente, 109;

Década de 1890:

  • “La voz de la Asociación General ha sido representada como una autoridad para ser escuchada como la voz del Espíritu Santo. Sin embargo, cuando los miembros de la Comisión de la Conferencia General se enredan en asuntos de negocios financieros y perplejidades, el carácter sagrado, elevado de su trabajo en gran medida se pierde”. Manuscrito 33, 1895. Manuscript Releases 14: 278. No se ha traducido al español.
  • “En cuanto a la voz de la Conferencia General, no hay una voz de Dios a través de ese cuerpo que sea confiable.” Manuscript Releases 17:178 (1895) (El contexto de esta cita se refiere a la desconfianza que le causaba la administración de la imprenta de Battle Creek y su relación con la AG). No se ha traducido al español.
  • “La voz de Battle Creek, que ha sido considerada como autoridad para aconsejar cómo debiera hacerse la obra, ya no es la voz de Dios”. Manuscript Releases 17:185 (1896). En español enEventos de los últimos días, 47, y también en la página 51.
  • “Han pasado algunos años desde que he considerado a la Asociación General como la voz de Dios”. Manuscript Releases 17:216 (1898). En español en Eventos de los últimos días, 47.

1901:

  • “El hecho de que estos hombres debieran estar en un sitial sagrado, como si fueran la voz de Dios al pueblo, como creíamos que la Asociación General lo era, es un asunto del pasado”. The General Conference Bulletin, 3 de abril de 1901, 25. En español en Eventos de los últimos días, 47.
  • “El Señor declara que su iglesia no debe ser regida por reglas humanas o precedentes. Los hombres no son capaces de gobernar la iglesia. Dios es nuestro Rey. Estoy oprimida con la idea de la gestión humana inaceptable vista en nuestro trabajo. Dios dice: Manos a la obra. Es necesario ser regla para sí mismos antes de tratar de gobernar a otros. Cosas extrañas se han hecho, las cosas que Dios aborrece. Para los hombres que afirman que la voz de sus consejos en su gestión pasada es la voz de Dios me parece que es casi una blasfemia”. Manuscrito 35, 1901 .Manuscript Releases 17:250. No hay traducción al español.

1909:

  • “En otras ocasiones, cuando un pequeño grupo de hombres encargados del manejo general de la obra procuró ejecutar planes imprudentes y restringir la obra de Dios en nombre de la Asociación General, he dicho que no podía considerar como voz de Dios la de la Asociación General representada por esos pocos hombres. Pero esto no quiere decir que no deban respetarse las decisiones de un congreso de la Asociación General compuesto de una asamblea de hombres debidamente nombrados como representantes de todas partes del mundo. Dios ordenó que tengan autoridad los representantes de su iglesia procedentes de todas partes de la tierra, cuando están reunidos en el congreso de la Asociación General. El error que algunos se hallan en peligro de cometer, consiste en dar a la mente y al juicio de un solo hombre, o de un pequeño grupo de hombres, la plena medida de autoridad e influencia con que Dios ha investido a su iglesia en el juicio y la voz de la Asociación General, congregada para planear la prosperidad y el progreso de su obra. Cuando este poder con que Dios invistió a la iglesia se concede totalmente a un individuo, y él asume la autoridad de ser juicio para otras mentes, entonces se trastoca el verdadero orden bíblico. Los esfuerzos que haría Satanás para influir sobre la mente de un hombre tal serían muy sutiles y a veces casi abrumadores, porque el enemigo alentaría la esperanza de poder afectar a muchos otros por su intermedio. Demos a la más alta autoridad organizada de la iglesia aquello que nos inclinamos a dar a un individuo o a un grupo reducido de personas”. Testimonies for the Church 9:260. En español en La iglesia remanente, 110-111; Liderazgo cristiano, 8; Joyas de los testimonios, 3: 408-409; Testimonios para la iglesia 9:209; Eventos de los últimos días, 50-51; y 56-57. El segundo párrafo no aparece en todas las compilaciones, lo que es lamentable, porque es lo que le da el sentido equilibrado a la cita anterior.

Conclusión

El peligro de usar citas de Elena de White a discreción, sin considerar el desarrollo cronológico del autor puede inducir a error.
En este caso en particular, el principio es que no podemos renunciar a nuestra capacidad de razonar y que nunca debería quedar bajo un solo hombre o un grupo de ellos la autoridad máxima de la iglesia, eso sería un modelo papal.
De allí la importancia de la asamblea de la AG. Es decir, una idea totalmente opuesta al presidencialismo y verticalismo que algunos pretenden justificar como “modelo divino”.
En este caso, hacer un análisis del desarrollo cronológico nos permite ser más ponderados a la hora de hacer uso de una cita y no caer en el juego del “texto prueba”. Si hiciéramos este trabajo más a menudo, entonces, tendríamos menos conflictos con las “citas” de EGW, que en la práctica del “texto prueba” sirven para todo.
Digresión final
En la actualidad nadie puede decir que no puede hacer el análisis cronológico, el Centro White de la AG ha provisto dos sitios donde cualquier investigador puede tener todo lo que EGW escribió y además, mucho de lo que de ella se escribió y en diferentes lenguas. Los enlaces son:
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Tomado del blog de Himnovasion

Historia del texto prueba

By Dr. Miguel Ángel Nuñez

En el siglo XIX Juan Nelson Darby (1800-1882), sacerdote anglicano, elevó esta práctica a la categoría de arte, haciendo que cualquier idea [citar textos sin tomar en cuenta el contexto] pudiera ser “probada” con frases y oraciones de la Biblia tomadas fuera de contexto.

En el siglo XIX Juan Nelson Darby (1800-1882), sacerdote anglicano, elevó esta práctica [citar textos sin tomar en cuenta el contexto] a la categoría de arte, haciendo que cualquier idea pudiera ser “probada” con frases y oraciones de la Biblia tomadas fuera de contexto.

En su libro Pagan Christianity?: Exploring the Roots of Our Church Practices,[1] en el capítulo 11, Frank Viola y George Barna hacen una historia del llamado “texto prueba”.El uso del texto prueba surgió alrededor del año 1590 cuando un grupo de reformadores, de origen escolástico, decidieron sistematizar las enseñanzas bíblicas utilizando una lógica aristotélica. La idea de fondo, que tenían estos personajes, era que las Escrituras son Palabra de Dios, lo cual es correcto, pero comenzaron a afirmar que cada parte de la Escritura es Palabra de Dios, en sí misma, “sin tomar en consideración el contenido” ni el contexto. Esta idea creo las condiciones para creer que si se toma un versículo bíblico o una parte de un verso, dicha frase u oración es correcta en sí misma y puede ser utilizada para comprobar una doctrina o práctica.

En el siglo XIX Juan Nelson Darby (1800-1882), sacerdote anglicano, elevó esta práctica a la categoría de arte, haciendo que cualquier idea pudiera ser “probada” con frases y oraciones de la Biblia tomadas fuera de contexto.

Esta práctica fue favorecida por la introducción de capítulos y versículos en la Biblia, lo que hizo perder de vista el concepto de totalidad. El año 1227 Stephen Langton (1150-1228), nombrado por el Papa como Arzobispo de Canterbury, introdujo la división de capítulos para el Nuevo Testamento. Luego, en el año 1551 (1503-1559) Roberto Stephanus (también conocido como Roberto Estienne o Robert Stephens), impresor francés, enumeró las secciones bíblicas en versículos, en muchos casos, de manera arbitraria, simplemente con el propósito de favorecer la memorización de secciones de la Biblia.

Sin embargo, lo que Langton y Stephanus hicieron fue crear las condiciones para que los cristianos se acerquen a la Biblia, como dirían Viola y Barna: con “las tijeras y la goma, recortando y pegando oraciones aisladas y desunidas de diferentes” secciones, “levantándolas de su escenario real y uniéndolas para construir doctrinas flotantes”. A esa compilación de ideas, frases y oraciones sueltas, se le suele llamar “Palabra de Dios”, cuando no es más que un “pegoteo” de frases aisladas de su contexto.

¿Qué efectos provoca esta forma de acercarse al texto bíblico? 

  • Desconocer el contexto social e histórico que hay detrás de una determinada situación. Al hacer esto, cada frase aparece como aislada y no se logra entender plenamente, por no saber exactamente la situación que propicia dicha expresión.
  • Utilizar la Biblia como una especie de manual que sirve para comprobar cualquier punto, sin consideración del contenido textual y amplio en el que dicha frase está ubicada.
  • Dejar de estudiar la Biblia con propiedad, porque la mayoría se dedica a picar de un lugar a otro, uniendo pequeños fragmentos para “comprobar” su idea particular.

La aparición de las “concordancias” sólo facilitó esta práctica. Se han hecho esfuerzos en los últimos tiempos para revertir esta tendencia con la publicación de Biblias sin división de versículos ni capítulos (o con los números muy pequeños que sean apenas perceptibles), o con la enseñanza de métodos más adecuados para estudiar la Escritura. Sin embargo, es difícil cambiar una práctica que se considera “correcta” en sí misma. Se llega al absurdo de considerar “bíblico” un estudio que es capaz de “pegar” la mayor cantidad posible de textos sobre un determinado tema, sin consideración de contenido ni contexto.

Ejemplos del mal uso 

Viola y Barna menciona algunas prácticas habituales en el mundo cristiano como formas comunes de usar el texto prueba. En este sentido vale señalar que no importa cuán común o extendida esté una práctica eso no la convierte en correcta.

Versículos inspiradores
Es una costumbre extendida de una manera tan habitual, que cuesta ver el daño de dicha práctica. Una persona busca versículos que le gusten, que le resulten inspiradores y los resalta en la Biblia, los anota, los memoriza o los pega en sectores de la casa para verlos de manera habitual. Es lo que Juan Carlos Ortiz llama irónicamente “el quinto evangelio”,[2] es decir, el que me gusta a mí.

Un ejemplo es el conocido texto: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). No abra su Biblia, lo invito a repetir de memoria el versículo 12 y el 14, si usted es como la mayoría de los cristianos que conozco, simplemente no será capaz de hacerlo. Pues bien, al leer el texto en su contexto, cambia no sólo el sentido, sino su profundidad. Ahora, vaya a su Biblia y lea el contexto.

Promesas
Es otra forma típica de mal uso de la Biblia. Hay gente que se especializa en tomar las “promesas” de Dios. De hacer colecciones y tiene, casi siempre una “promesa” a flor de labio. El uso más común de estas “promesas” es reclamarle o incluso, exigirle a Dios su cumplimiento. Es lo que han hecho con maestría los teólogos de la llamada “teología de la prosperidad” en los últimos años.

Un ejemplo de este mal uso es el texto de Lucas 12:32: “No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el Reino”. He escuchado sermones y visto este texto pegado en multitud de lugares, sin embargo, nadie cita el versículo siguiente que dice: “Vendan sus bienes y den a los pobres”. No lo veo ni subrayado ni en ninguna lista. El “no tengan miedo” está vinculado a no teman vender todo, regalarlo a los pobres y seguirme.

Mandatos
Otra manera común, buscar versículos donde se indique una determinada manera de hacer las cosas. Se dice que entre los fariseos habían más de 300 ordenanzas sólo de cómo guardar el sábado, la mayoría sacada de frases y oraciones inconexas. Lo mismo hacen algunos hoy, ponen pesadas cargas sobre otros, haciendo uso de textos de “reglas” que cumplir, muchas de ellas tomadas fuera de su contexto.

Un versículo muy citado, en el contexto de la exhortación a leer la Biblia es Juan 5:39, la mayoría de las versiones traduce “escudriñad”, pero el texto original no dice así, Jesús afirma, de manera irónica y a manera de reprensión “escudriñáis las Escrituras”, como una forma de reprenderlos diciendo que ellos escudriñan las Escrituras y no son capaces de ver en ellas al Mesías que está frente a ellos. En otras palabras, el texto no es una exhortación a estudiar, es una reprensión por “estudiar” y no ver. Toda una lección para el día de hoy.

Textos para resistir la tentación
Si visita cualquier librería cristiana, seguramente encontrará algún libro que le señala formas de asustar o resistir a Satanás. La manera común es citando versículos uno tras otro, como una especie de mantra hindú, evidentemente, hay en este uso una forma supersticiosa de usar la Biblia, cuando sería más útil leer y estudiar la Biblia en su contexto textual y cultural, para estar mejor preparado para las tentaciones que sin duda tendremos.

Probar doctrinas
En algunos grupos en particular, esta forma de usar la Biblia está tan extendida que no se logra comprender el daño que hace. Se buscan versículos o frases que “apoyen” determinada idea, y luego se utilizan para machacar o como dicen Viola y Barna, para “machetear a su oponente teológico en unos tirantes bíblicos”. Muchos cristianos actúan como si la mera recitación de versículos, al azar, descontextualizados, y sacados de su contexto cultural sirvieran para acallar a cualquier oponente y terminar la discusión sobre cualquier tema.

Un ejemplo es el uso corriente de Juan 8:32: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. En dicho contexto se habla de “la verdad del sábado”, “la verdad del régimen pro salud” y un sin número de verdades y se cita este texto como refuerzo. Sin embargo, hay dos cosas que nadie se pregunta a la hora de leer: ¿Qué entiende Jesús por conocer? y, ¿a qué verdad se refiere? Es simplemente un análisis breve del contexto el que nos da la respuesta, el texto está hablando de Jesús como sinónimo de verdad, y el conocer el mantener una relación personal con él, que nos libre del pecado, el mismo que los interlocutores judíos de Jesucristo en ese momento no están viendo.

Textos para corrección o control
Otra forma, es hacer listas de textos que sirvan para controlar o corregir a otros. Se elige un tema de corrección, y luego, se pegan todos los textos que sirvan para ese fin. Aparenta “erudición”, cuando no es más que citas sacadas de su contexto y pegadas de una manera arbitraria para hacerle decir a la Escritura lo que evidentemente, no dice.

Por ejemplo, se suele usar el texto de 1 Timoteo 5:20: “A los que continúan en pecado, repréndelos en presencia de todos para que los demás tengan temor de pecar”. Basado en este texto algunos se sienten con derecho a “reprender” públicamente a quienes cometen errores. El texto es parte de una sección donde Pablo está instruyendo sobre los “obispos” o “presbíteros”, que eran los dirigentes de la iglesia. En ese contexto, señala el cuidado que se debe tener y afirma de manera categórica en el texto 19 que cualquier acusación debe estar respaldada por al menos “dos o tres testigos” (esto como eco de lo que señala Deuteronomio 19:15, también lo menciona en 2 Corintios 13:1). Ahora bien, el concepto “reprensión pública” no tiene que ver con acusación, humillación, ni nada que se le parezca, sino con redención. El público al que se refiere, es la congregación de los santos (en este caso la iglesia de Creta, que ministraba Timoteo), que están buscando, precisamente, la redención del líder, en ningún caso su hundimiento ni escarnio, por eso que insta en el versículo siguiente a que esto se realice “sin prejuicios ni favoritismos”. Lo que implica que toda reprensión debe ser hecha con imparcialidad y amor y con el propósito de restauración. ¡Cuánto daño se ha hecho con el mal uso de este texto!

Predicación
La típica predicación “texto prueba” es cuando un predicador toma una frase, una palabra o una sentencia, y elabora toda una argumentación carente de contexto, y a la cual le adiciona una serie de ideas propias de sus propios prejuicios, preconceptos o estereotipos. Otra modalidad, es el llamado “sermón temático”, que consiste en elegir un determinado tema y luego juntar todos los versículos que contengan una frase, una idea, o una sentencia que de algún modo apoye el tema en cuestión y de esa forma “dar la impresión” de guía temática bíblica, cuando no es más que un “rejunte” de textos tomados, a menudo, fuera de su contexto.

En el próximo artículo mostraremos el impacto que ha tenido esta forma errónea de utilizar la Biblia en algunos temas específicos.

Consulta también el artículo: El peligro del texto prueba
Autor: Miguel Ángel Núñez (Chile). Filósofo, teólogo, educador y escritor.
Ha escrito 60 libros de los cuales ya se han publicado 54.
Escribe constantemente para publicaciones periódicas y sitios web
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Tomado del blog Himnovasión
[1] Carol Stream, Ill.: Tyndale House Publishers, 2008.
[2] El discípulo (Buenos Aires: Editorial Peniel, 2007), 16.

El peligro del texto prueba

By Dr. Miguel Ángel Nuñez

El texto prueba es uno de los “métodos” más utilizados por los cristianos para “exponer” la Escritura. Muchos no se dan cuenta es que sólo acomodan sus ideas buscando frases, citas y versículos que de algún modo refuercen sus propios prejuicios, conceptos o estereotipos.

El texto prueba es uno de los “métodos” más utilizados por los cristianos para “exponer” la Escritura. Muchos no se dan cuenta es que sólo acomodan sus ideas buscando frases, citas y versículos que de algún modo refuercen sus propios prejuicios, conceptos o estereotipos.

El texto prueba es uno de los “métodos” más utilizados por los cristianos para “exponer” la Escritura. Muchos no se dan cuenta es que sólo acomodan sus ideas buscando frases, citas y versículos que de algún modo refuercen sus propios prejuicios, conceptos o estereotipos.

Algunos ejemplos ilustrativos

  • Le escuché a un joven decir que había tenido que ir súper rápido a hacer una diligencia, y “tuvo” que pasar una luz roja y casi choca con otro vehículo, pero, que “Dios lo había cuidado”. La esposa le respondió: “Dios nos cuida, pero hay que tener cuidado de no abusar de su providencia”.
  • En Virginia, EE.UU., en mayo de 2012, un pastor evangélico quiso probar la validez del texto de Salmo 91:13-14: “aplastarás al león y a la víbora; pisarás fieras y serpientes, y nada te pasará”, el hombre de nombre Mack Wolford, de 44 años fue mordido por una serpiente cascabel que tenía en sus manos y un poco más tarde murió. Lo dramático del caso es que su padre había muerto de la misma manera, intentando probar la validez del texto bíblico.
  • En Wisconsin, también en EE.UU., una pareja dejó morir a su hija de seis años, mientras ellos y otras personas oraban por la niña. Sin embargo, la pequeña no podía hablar, caminar o beber líquidos debido a su debilidad, pero ni aún los sollozos de la niña los impulsó a llevarla a un hospital. Los médicos que la atendieron post mortem señalaron que habría sobrevivido si tan solo se la hubiera hidratado adecuadamente. Los padres creían firmemente en el versículo que dice: “La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará” (Santiago 5:15). Ambos fueron sentenciados a la cárcel por homicidio culposo.
  • El siguiente ejemplo, es “bíblico”, lo utiliza el mismo Satanás en la conversación con Jesús y el argumento es que debe lanzarse del edificio porque la Escritura dice: “Ordenará a sus ángeles que te guarden con cuidado; te sostendrán en sus manos, para que no tropiece tu pie con piedra alguna” (Lucas 4:10-11).

Los cuatro casos son reales. En el primero, supuestamente Dios protegió al imprudente que va rápido a hacer una diligencia y pasa una luz roja; en el segundo, el orgullo finalmente mató a ese pastor, (él se había olvidado que las serpientes no saben leer). En el tercer caso, hay una crueldad que raya en el fanatismo, ni aún el dolor de su hija los convenció que la oración no era suficiente. El caso más enigmático es el cuarto.

La cita es utilizada por el mismo Satanás. En ninguna otra ocasión el diablo cita las Escrituras, más que en las “tentaciones” de Jesús. Aparentemente está actuando correctamente al citar la Biblia de la manera en que lo hace, pero Jesús no cae en su juego.

Lo que en realidad hace Satanás es intentar manipular a Jesús con la misma Escritura, utilizando de tal forma la Biblia presentando un argumento aparentemente persuasivo, pero falaz en su base argumentativa, una forma muy sutil, y efectiva, de usar los escritos bíblicos para personas que no leen con cuidado, pero Jesús no entró en ese camino. Como dice el especialista en poesía hebrea Luis Alonso Schokel: “El diablo pretende deformar la confianza en presunción y temeridad e intenta hacer que Jesús, en vez de apoyarse en la promesa de DIOS, se aproveche de ella para una exhibición espectacular”.[1]

El problema del texto prueba

El problema del texto prueba se basa en un concepto, que también es bíblico, pero está mal utilizado. “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (1 Timoteo 3:16). En la mente de quienes mal usan los textos de la Biblia, sostienen y creen que cada palabra de la Escritura, no importa en qué contexto histórico o cultural esté, es “inspirada” por Dios, no obstante, en sus mentes, hay dos problemas, uno entender la inspiración como “dictado” de Dios y por otro lado, creer que el contexto no tiene importancia.

Sin embargo, ningún texto por sí mismo tiene la verdad completa de un tema. Arrancar textos de su contexto, es suponer que la frase, palabra o cita que se usa, no depende de su contexto para que tenga sentido. En cierto modo, el texto prueba anula todo análisis reflexivo. Con la Biblia, usando el texto prueba, se podría “probar” cualquier cosa tal como se ha hecho en muchas ocasiones para “probar” la esclavitud, la pena de muerte, la subordinación de la mujer, el golpear a los hijos, la guerra “justa”, etc.

El Salmo 91

¿Cómo entender las palabras del Salmo 91, por ejemplo, en el uso que le ha dado el pastor que ha muerto al actuar irresponsablemente permitiendo que una serpiente cascabel lo muerda? ¿Eso es lo que pretende Dios? ¿Qué probemos nuestra fe al grado de hacer una temeridad así?

El Salmo 91, que suele ser usado a menudo como una especie de amuleto supersticioso (por eso en muchas casas está la Biblia abierta precisamente en ese capítulo), fue escrito por Moisés (en la tradición judía un salmo sin autor, como es el caso de este salmo, es atribuido al autor del salmo anterior). Según Schokel el salmo tiene una estructura litúrgica y se lo usaba en contextos de culto.[2] Por su parte Hans-Joachim Kraus sugiere que el salmo más bien se sitúa en el orden de la llamada “poesía didáctica” o sapiencial,[3] lo que denota, una vez más, la dificultad de interpretar textos y el peligro, por ende, de citar fuera de contexto como texto prueba.

Hay que tener cuidado de entender el salmo de manera absoluta y literalista, porque de otro modo nos enfrentaríamos a un problema al observar que en otras secciones de la Biblia se presenta que aún los justos e inocentes también sufren (Salmo 44:24; 55:3). La promesa de Dios, es que estará con nosotros en los “valles tenebrosos” (Salmo 23:4), no dice, que no permitirá que pasemos por ellos. Como diría John Stott, los creyentes saben que “cualesquiera que sean las circunstancias, están seguros en el amor de Dios”.[4]

El modelo de Jesús

Jesús contesta con otro escrito está, pero no tomándolo fuera de contexto, sino situándolo en el contexto global de toda la Escritura (en este caso, del Antiguo Testamento). Eso implica, que un texto sólo, desconectado de su contexto, no contiene la verdad bíblica. Es la Biblia toda, en sus textos adecuadamente puestos en su contexto, la que revela la verdad de Dios.

Una verdad bíblica no se construye citando versículos y frases aisladas de su contexto. Los cristianos son, en su mayoría, campeones de la cita de frases desconectadas de su contexto. Oraciones que suenan lindas y hasta inspiradoras, pero que al sacarlas de su contexto terminan haciendo más mal que bien. En el fondo, el texto prueba, se convierte en una manera sutil de distorsionar la Escritura.

Conclusión


Debe ser por eso que muchos investigadores y estudiosos, cuando se encuentran con autores cristianos que sufren de esta tendencia a citar interminables listas de versículos, cuando van a los textos y comprenden que están fuera de su contexto, entonces, se confunden y tienden a rechazar precisamente a la Escritura y considerar a los cristianos como especie de charlatanes “ilustrados”, porque aparentemente saben, pero en realidad, sólo citan textos y frases sin sentido en su contexto.

Dios es un Dios de amor, sin embargo, hay elementos misteriosos que no alcanzamos a comprender porque en ocasiones, por más que se ore o se confíe, igualmente muchos cristianos padecen sufrimientos y tragedias. En otras ocasiones, Dios libra a algunos de situaciones fortuitas pero en otras no. ¿Cómo explicar eso? Con el texto prueba no se puede, al contrario, provoca más confusión. Como me decía alguien que perdió a su esposa en un accidente: “¿Y ahora? ¿Dónde está eso de que ‘el ángel de Jehová acampa alrededor’?”… ¿Cómo le respondes a esa persona, en ese momento que su texto favorito está mal entendido y mal usado? Los versículos de la Biblia, especialmente los que se refieren a prosperidad, salud, protección y plenitud, no son “cheques en blanco” (usando una frase de los teólogos de la prosperidad) que se puedan cobrar cuando a uno se le dé la gana. Es necesario leer el contexto, librarnos de la presunción, cuidarnos de las culebras, evitar pasar con luz roja, ir al médico cuando es necesario, cuidar a los hijos, porque por mucha convicción que tengamos en los versículos que están en la punta de la lengua para ser “citados” de acuerdo a la ocasión, eso no evitará, el avance del mal ni los actos temerarios ni las consecuencias del pecado.

Autor: Miguel Ángel Núñez (Chile). Filósofo, teólogo, educador y escritor.
Ha escrito 60 libros de los cuales ya se han publicado 54.
Escribe constantemente para publicaciones periódicas y sitios web

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Tomado del blog de Himnovasion
[1] Luis Alonso Schokel y Cecilia Carniti, Salmos II (Estella, Navarra: Editorial Verbo Divino, 1996 ), 1187.
[2] Ibid, 1186.
[3] Hans-Joachim Kraus, Los Salmos: 60-150 (trad. Constantíno Ruíz-Garrido; Salamanca: Ediciones Sígueme, 1995), 2:
[4] John R. W. Stott, Favourite Psalms: Growing Closer to God (Grand Rapids: Baker, 2003), 73–74.

Pasos exegéticos básicos -Parte 2

By Ekkehardt Müller [1]

(Continuación)

Resumen del artículo de Ekkehardt Müller, "Pautas para la interpretación de las Escrituras", Entender las Sagradas Escrituras: El enfoque adventista.

Resumen del artículo de Ekkehardt Müller, “Pautas para la interpretación de las Escrituras”, Entender las Sagradas Escrituras: El enfoque adventista.

VI. Analizar el texto.

1) Estructura del texto

La estructura no debería ser impuesta al texto, sino derivarse de él.

a) Esquema

Ayuda a percibir mejor los asuntos que trata el autor, su principal línea argumental, las digresiones que realiza -cambios repentinos a temas inconexos con el tema principal-, y la organización del material.

b) Esquema acrostico.

Consiste en usar sucesivamente las letras del alfabeto al comienzo de los versículos consecutivos. Esto solo se puede verse en la lengua original.

c) Inclusión.

Especie de estructura envolvente. Una afirmación al comienzo de un pasaje se repite al final del mismo.

d) Quiasmo.

Pueden ser del modelo ABB’A’ o un modelo ABA’. Los hay extensos o compactos, en una frase o versículo, al igual que en unidades mayores, incluso en libros enteros.

e) Paralelismo.

Generalmente se presenta en la poesía hebrea, siendo su principal rasgo, y también se extienede al NT. En él, la segunda línea guarda una estrecha relación con el pensamiento de la primera línea, ya sea como repetición, expansión o contraste.

d) Climax, contraste y repetición de palabras, oraciones e ideas.

 

2) Formas litetarias

Es decir, confesiones, acciones de gracias, himnos, salmos reales y salmos escatológicos, ley casuística -aquella que emplea la expresión “si alguien…”- y ley apocadíctica -usa un imperativo futuro afirmativo o negativo, o “quienquiera, o comienza con una maldición-, formulas de fe, proverbios, parábolas, relatos de milagros, relatos de la pasión admoniciones, litigios y homilías, etc.

 

3) Investigaciónde unidades mayores

Los versículos y parrafos berves

a) División del texto

Recordemos que los versiculos fueron divididos siglos después, hallemos la división natural del texto.

 

b) Idea principal

¿Cómo desarrolla su argumentación el autor?

¿Cuáles son sus líneas principales de pensamiento?

¿Dónde toma un desvío o inserta otras ideas?

¿Cuál es el objetivo fundamental hacia el que se encamina?

 

c) Época y ubicación geográfica

 

d) Personas intervinientes

Observar como se relacionan entre sí.

 

e) Vínculos con otras partes del documento y con otros escritos

¿Dónde cita el autor pasajes del AT?

¿Dónde alude al AT o al NT?

¿Cómo se usa más tarde en el canon su cita?

¿Dónde se refiere a documentos ajenos a las Escrituras?

Es útil leer relatos paralelos, y al literatura no contenida en las Escrituras puede usarse como ilustración.

 

f) Alegoría y tipología

Alegorizar significa asignar un significado más profundo a los detalles de un relato. Ha de preferirse el significado literal. En la tipología, un tipo o símbolo se corresponde con un antitipo o realidad.

 

4) Oraciones y fraces

Este paso se centra en las características gramaticales y la sintaxis, es decir, la forma en que se construyen las frases. Observa los patrones literarios y retóricos.

a) Gramática y sintaxis

¿Qué es lo que pasa aquí?

¿Qué tiene de peculiar?

¿Qué mensaje pone de manifiesto?

Examinar los tiempos y las acciones de los verbos, las expresiones peculiares, y buscamos la sintaxis de las oraciones y las frases. Preguntarse cómo se relacionan entre sí las diferentes partes de una frase dada y qué mensaje transmiten con esa relación.

b) Rasgos retóricos

Se refiere a instrumentos literarios como la ironía, el sarcasmo, las comparaciones, preguntas retóricas, hipérbole -exageración-, oxímoron -la combinación en una oarción de dos palabras o expresiones de significado opuesto, (Mat. 13: 12)-, la paradoja y otros.

c) Palabras

El principio más importante es permitir que el contexto de una frase dada defina el significado de la palabra en cuestión y determinar las formas en que el autor la ha usado en distintos lugares. Puede hacerse incluso en el resto de las Escrituras, para ello una concordancia viene al caso. Todas las palabras importantes deben ser investigadas cuidadosamente. recordar que los momentos y contextos, alteran el significado de las palabras. Los estudios etimológicos deben ser minuciosos, investigando raices y términos comparables en lenguas afines, en especial los vocablos que solo se les haya una vez en la Biblia.

Una palabra puede 1) cambiar de significado segun el uso y la época, 2) tener un abanico de significados, 3) significado distinto en diferentes contextos, por lo que se puede estudiar a partir de sus antónimos, sinónimos, metónimos -términos que remplazan a otros (Rom. 3: 30)-, observar la forma gramátical del cada vocablo -tiempo, voz, modo, numero, etc.-.

Las palabras deben ser entendidas literalmente. Generalmente un significado literal se da en las metáforas, las prosopeyas -atribuir a los objetos inanimados o seres irracionales, acciones y cualidades de seres animados o del hombre-, expresiones idiomáticas -propias y peculiares de la lengua determinada-, las hipérboles, los eufemismos -expresión suave o decorosa de ideas cuya expresión recta y abierta sería dura o malsonante-, y los símbolos. Normalmente, los símbolos son explicados por el mismo autor inspirado que los emplea o por otros autores bíblicos.

 

VII. Efectuar un análisis teológico.

¿Qué temas y contenidos teológicos se discuten en el texto bíblico objeto de estudio?

¿Cómo se desarrollan?

¿Qué posición ocupan dentro del contexto del libro en su conjunto?

¿Qué relación mantienen con el mensaje global de las Escrituras?

Aqui resulta vital el principio de comparar las Escrituras con las Escrituras. Ejemplos de temas teológicos son Dios, el hombre, la caída, el pecado, etc. La teología de un pasaje concreto debe estar en armonía con la teología de las Escrituras en su conjunto. Los temas teológicos pueden expresarse por medio de la tipología en la secuencia predicción-cumplimiento, al igual que en la presentación de la historia de la salvación.

 

VIII. Aplicar el texto.

Solo despuésde que un texto sea debidamente entendido en su situación original podemos llegar al paso de su aplicación.

 

1) Personalizar el texto

Puesto que los creyentes comparten la historia de la salvación y estna incorporados a la misma, los textos bíblicos hoy se dirigen a ellos en el ámbito personal y como grupo.

¿Qué quiere decirme Dios en este pasaje?

¿Cómo afecta a midevoción y a mi de dicación hacia él, a mi vida espiritual, a mi perspectiva del carácter de Dios y de su plan para nosotros, a mis acciones y ami obediencia?

¿Mediante la alabanza y la acción de gracias, la petición y la intercesión, o cambiando mi vida y reorientando mi sistema de valores?

 

2) Aplicar diferentes tipos de textos

Lo significó el texto es básicamente lo mismo que significa hoy, la Biblia es transcultural y transtemporal.

¿Qué partes de las Escrituras son permanentes, incluso en los detalles, y cuales contienen únicamente un principio permanente?

¿Cuáles son los criterios que pueden ayudarnos a determinar esta cuestión?

 

a) Pasajes que tratan de doctrinas bíblicas

Las doctrinas bíblicas son independientes de la época y la cultura. La aplicación señala la relevancia de las doctrinas bíblicas, pero no las cambia. Muestra la realción de la doctrina con Cristo, subraya su significación y presenta los beneficios anejos -inherentes, anexos-.

 

b) Pasajes proféticos y promesas

Distinguir si la spredicciones se dirigen a una cierta persona, a un grupo o a toda la humanidad. Las primeras no pueden aplicársenos directamente hoy; las últimas deben aplicarse. Las promesas formuladas de manera universal deberían estudiarse en su contexto inmediato.

 

c) Pasajes que contienen relatos

Es preciso poner de manifiesto el principio que subyace a un relato, así como aplicarlo al lector contemporáneo. A veces poseen diversas perspectivas.

 

d) Pasajes sapienciales

¿Declaran los proverbios verdades de cumplimiento inexorable -que no se pueden evitar o vencer-, sin excepciones?

¿O formulan principios generales para los que hay a veces excepciones?

En la mayoría de las ocacioens, los proverbios reflejan lo que es habitual o normal.

 

e) Pasajes que contienen órdenes

¿Son todos los mandatos divinos encontrados en la Biblia permanentes, o no lo son?

¿Cómo podemos distinguir entre los mandatos permanentes y los limitados?

¿Cómo aplicamos los mandatos que ya no son válidos?

¿Cómo aplicamos los mandatos permanentes?

Las leyes sacrificiales y ceremoniales que señalaban a Jesús se cumplieron cuando el murio en la cruz. La vigencia de las leyes teocráticas o civiles del AT llegó a su fin cuando acabó la teocracia. Algunas leyes eran meramente concesiones temporales a la dureza del corazón de los israelitas y no reflejaban el ideal de Dios.

 

3) Deliberaciones adicionales

¿Qué aporta esto?

Esta pregunta se centra en la aplicación.

 

¿Qué significa esto?

Aborda el pasaje y a la audiencia. Se centra en la explicación ¿Qué necesita la audiencia que se le explique? ¿Cómo reaccionan a ello las personas que asisten a mi iglesia? ¿Lo entenderían? ¿Cómo lo entenderían?

 

¿Es verdad?

Se centra en la validez. Rara vez se produce aceptación psicológica con citar las escrituras por sí mismas; debe lograrce también con razonamiento, pruebas e ilustraciones. La audiencia es ayudada cuando se presenta evidencia adicional que apoya las Escrituras.

 

IX. Utilizar recursos adicionales.

 

1) Consultar otras bibliografías

Pueden resultar utiles a la hora de aportar información histórica, exegética, y teológica de fondo. Los comentarios solo deberían usarse después de haber analizado el texto y su contexto con intensidad. debemos ser reservados al usar recursos adicionales.

 

2) Los escritos de Elena G. de White

Con frecuencia utiliza los textos bíblicos de una forma similar a las ilustraciones. Podríamos decir que se trata de un uso homilético de las Escrituras. No deberían usarse sus escritos como atajo exegético.

 

3) Las concordancias

Pueden usarse durante todo el proceso. Fuera de ellas, los demas recursos solo pueden consultarse al fin del trabajo.

 

4) Concluciones de otros exégetas

No necesitamos estar de acuerdo con las concluciones de otras bibliografías. Si insistimos en que nuestra interpretación es correcta, pese a la opinión de los demás, debemos asegurarnos de que sea defendible bíblicamente.

 

5) La comunidad de creyentes

Si encontramos interpretaciones nuevas o que difieran de las aceptadas, debemos consultar a los demas, especialmente a los de experiencia en la interpretación de las Escrituras. Y estar dispuestos a abandonar nustras interpretaciones si otros nos demustran que son cuestionables. es raro que Dios revele una nueva interpretación de las Escrituras a una sola persona únicamente.

 

Lee la primera parte

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[1] En orden cronólogico. Resumen del artículo de Ekkehardt Müller, “Pautas para la interpretación de las Escrituras”, Entender las Sagradas Escrituras: El enfoque adventista. George W. Reid, ed., (FL, EE.UU: APIA/GEMA, 2009), 148-164.