Ocho consejos para encontrar un mentor

By Daniel Darling

En cierta ocasión, mientras me encontraba en la Escuela de Teología de la Universidad de Navojoa, un conocido predicador nos desafió a encontrar a alguien que nos inspirara en el área que más nos gusta. Según él, eso le había ayudado en sus años de estudiante. Ya han pasado un par de años de eso y hoy él está como director editorial de una importante casa publicadora nacional.

Al rededor nuestro hay personas de las que podemos aprender mucho, ¿cómo logramos acercarnos a ellos y convertirlos en mentores nuestros? A continuación te presento ocho consejos que Daniel Darling,  vicepresidente de comunicaciones de la Ethics and Religious Liberty Commission, escribió para Leadership Journal.

McCabe se reúne con Heath para tutoría en Bethel College, Ind. [1]

McCabe se reúne con Heath para tutoría en Bethel College, Ind. [1]

1 Identifica a alguien dentro de tu esfera de influencia, cuyo ministerio desea emular. Mi sugerencia es encontrar a alguien local y alguien no famoso. Dudo que Matt Chandler o Rick Warren estén aceptando más aprendices en este momento. Pero tu no necesitas una estrella de rock, sólo tiene que ser un líder piadoso y experimentado.

2 Contacta con la persona que deseas participar. Asegúrate de comenzar por mantener expectativas pequeñas. No le dirás, en su correo electrónico, “¿Puedes ser mi mentor?” Pídele sentarte con él para el  almuerzo o tomar algo. Dile que deseas aprovechar su brillante cerebro lleno de conocimientos sobre el ministerio y el liderazgo.

3 Programa una primera reunión. No te limites a hablar de “conseguir juntos un día”, ya que no lo harás. Abre el calendario y ponte dispuesto a cumplir a la vez trabajar

4 Identificar a alguien dentro de su esfera de influencia, cuyo ministerio desea emular. Mi sugerencia es encontrar a alguien local y alguien no famoso. Dudo Matt Chandler o Rick Warren está aceptando más aprendices en este momento. Pero usted no necesita una estrella de rock, sólo tiene un líder piadoso experimentado.

5 Contactar con la persona que desea participar. Asegúrese de comenzar por mantener sus expectativas pequeñas. No dice, en su correo electrónico, “¿Puedes ser mi mentor?” Pídales el almuerzo o el café. Dígales que usted desea recibir de su cerebro lo mejor sobre el ministerio y el liderazgo.

6 Programe una primera reunión. No se limite a hablar de “conseguir juntos un día”, ya que no lo harás. Abre el calendario y estar dispuestos a cumplir a la vez trabaja para el líder. A Bill le encantaba el desayuno temprano en la mañana, así que eso es lo que hice. Haz lo que tengas que hacer para ponerte en la presencia de alguien que te puede dar valiosa sabiduría de la vida.

7 Dele tanto como puedas. Ofrece a pagar la comida o cuenta. Utiliza tu coche para conducir, si es posible. La sabiduría que se gana de un mentor, es mucho más valiosa que un poco más de dinero en tu cuenta de gastos.

8 Agradece a las personas que invierten su tiempo y recursos en ti. Nunca olvidaremos su sacrificio, no se consigue nunca “algo demasiado grande” para ellos. Tener un tour y visitarlo incluso después en su iglesia cuando se está perfilando en un logro importante, o simplemente, para disfrutar de un servicio “ordinario” marcada por la fecundidad y la realización.

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Daniel Darling es vicepresidente de comunicaciones de la Ethics and Religious Liberty Commission. Es autor de varios libros, entre ellos su último trabajo, Activist Faith. El artículo fue publicado originalmente en Leadership Journal.
[1] Fuente de la imagen: http://www.bethelcollege.edu/magazine/wp-content/uploads/2012/04/mentoring2.jpg
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7 Tip’s para entender tus lecturas complicadas

By Her van Dav [1]

"¿En tiendes lo que lees?" 7 Tip's para entender tus lecturas complicadas

“¿En tiendes lo que lees?”
7 Tip’s para entender tus lecturas complicadas

Descubre algunas pistas para entender todas tus lecturas por muy complicadas que sean:

 

1. Busca un patrón en los títulos y subtítulos

2. Lee y analiza la introducción

3. Lee y analiza el resumen

4. Elabora apuntes durante tu lectura (Los mapas mentales resultan interesantes y muy prácticos)

5. Usa libros de apoyo (Muchas obras, por su complejidad, hacen asunto de debate en otros libros)

6. Elabora y analiza un resumen

7. Usa el diccionario.

 

Requiere un poco más de trabajo, pero vale la pena. Podrás captar más y mejor.

 

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[1] Tomado y adaptado de la publicación de estado de la página de Face Diviertete Leyendo, publicado el 16 de noviembre de 2012.

 

¿Miedo al ministerio pastoral?

¿Miedo al ministerio pastoral?

Fuente de imagen: desconocida

By Her van Dav

Es común escuchar, de vez en cuando, a más de un estudiante de teología decir que la sola idea de “entrar” al ministerio le causa pavor. Generalmente debería esperarse que sea así. Es natural sentirse amedrentado frente a las cosas nuevas, los cambios y cualquier actividad que demande nuevos aprendizajes. Suele suceder, dado que implica salir de nuestra zona de confort y actuar en una, donde emplearemos capacidades aprendidas, pero un no ejercitadas, o incluso que existen en nosotros, al menos potencialmente, y que debemos descubrir y desarrollar.

Sin embargo, en el ministerio pastoral -dicen los que saben-, los temores no deberían inhabilitarnos, más aun, preparan el terreno para recibir la capacitación de lo alto, que está prometida.

Aqui algunas reflexiones que el Pastor Ángel Aguilar Escudero comparte[1]:

1) Tener miedo es natural. Entraremos en un área distinta, en muchos aspectos, a la escuela, debería esperarse el sentimiento de invalidez. Todos los hombres llamados por Dios estuvieron en ese estado, Jeremías, Isaías, Gedeón, Daniel, Esther, entre otros. Los hombres que hoy ejercen en el campo, partieron de ese miedo. El punto no es tenerlo o no, si no, saber enfrentarlo.

2) Tener miedo puede ser deseable. Uno de los mayores riesgos de todo cristiano es confiar en la suficiencia propia. Si él puede solo ¿para que necesita la ayuda divina? Tal parece ser la lección aprendida de los profetas, al ser llamados. El miedo capacita a la mujer y hombre de Dios para ser utilizado.

3) Confianza en sus promesas. Pablo lo expresó mejor en los siguientes textos, dignos de ser enmarcados:

“No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia es de Dios; el cual asimismo nos hizo ministros suficientes de un nuevo pacto: no de la letra, mas del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica” (2 Cor. 3: 5-6).

Cuando él llamó a sus elegidos, la única seguridad que les dio fue “yo pondré mis palabras en tu boca”, “mi presencia irá contigo”.

4) El temor, entre todos es menor. No solo tenemos la promesa de recibir instrucción divina, además la posibilidad de buscar apoyo en otros, algo esencial. Los mismos miembros y líderes de las iglesias locales, pueden ser de favorable apoyo al pastor joven. Y por supuesto, los colegas, en especial aquellos de mayor experiencia; por lo que resulta útil el consejo de la Sra. White “hacer a compañar a los jovenes con los de mayor experiencia”. Tener un mentor espiritual, no solo en los aspectos propios del quehacer ministerial, pero además en áreas personales, es de inestimable valor y no necesariamente debemos limitarlo a un solo número.

Conclusión

En conclusión, es razonable tener miedo al ministerio, y hasta puede ser saludable, mientras no nos incapacite, ya que nos motivará a buscar la ayuda divina, de la congregación y de los colegas. Hazte de amigos que puedan ayudarte en las áreas menos fuertes; Pablo ayudó a Timoteo y Tito, Moisés a Josué, Elías a Eliseo, etc., de igual forma tu y yo podemos encontrar y ofrecer apoyo.

¿Tienes miedo al ministerio pastoral? ¡Felicidades!

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[1] Todas las ideas expresadas son de la reflexión del Ptr. Ángel Aguilar E.