Cómo sacarle provecho al internet en una investigación.

hombre internet

by Her van Dav

Hoy por hoy, internet es una herramienta maravillosa al investigar un tema. Personalmente pienso que su utilidad más valiosa radica en colocar recursos de gran calidad, que en otros tiempos solo se encontraban en las grandes bibliotecas, al alcance del público en general. Y para los estudiantes de teología no podría ser menos.

Comparto contigo algunas sugerencias que podrían hacer más efectiva y provechosa tu investigación en la red.

Websites oficiales
De preferencia, visita sitios oficiales, pues ellas te ofrecerán información más creíble.

Base de datos
Aprovecha las base de datos, algunas son gratuitas. Por ejemplo, a través de la Biblioteca Virtual Adventista (BVA) puedes acceder a varias de ellas (usuario: educnava; contraseña: uninavajo09).

Revistas y bibliotecas virtuales

Algunas revistas y bibliotecas te permiten acceder a números de revistas o contenidos en línea. Por ejemplo la Journal Adventist Theological Studies, puedes leer números en línea, o www.adventisarchives.orgwww.biblicalstudies.uk donde puedes acceder a diversos recursos. Aprovecha el buscador de Google para realizar búsquedas por palabras en el contenido de la misma página.

Blogs

Existen en la red blogs especializados en un tema específico, y te dan enlaces a otra páginas o incluso a libros electrónicos (habría quienes tengamos un cargo de conciencia con el copyright). Libros y enciclopedias virtuales. Existen excelentes obras de consulta que puedes leer en línea, por ejemplo www.biblegateway.org te permite consultar la Biblia en varias versiones; la International Standard Bible Encyclopedia, Encyclopedia Judaica, Diccionario Exegetico del NT y del AT de Horlz Barlz, también pueden consultarse en línea. Incluso existen páginas con los textos griegos y hebreos de la Biblia con sus respectivas variantes, léxicos etc. Y agreguemos Google Books, aunque de momento no todos se pueden leer, hay ocasiones que me ha resultado útil.

Motores de búsqueda

La forma más sencilla de investigar en internet es a través de los motores de búsqueda, como Google, Yahoo, Bing, etc. Solo escribe la palabra, y te dará cientos de resultados. Si la búsqueda no es provechosa, intenta con sinónimos o palabras relacionadas, incluso en otros idiomas. Por ejemplo, las fiestas del santuario también pueden hallarse como “festivals”, “celebraciones judías”, “celebraciones del tabernáculo”, “… de Jehová” o bien “santuario”, “procesiones judías”, “sanctuary”, etc. Cuanto más conozcas el tema, más ideas tendrás para buscar con temas relacionados.

Buscar libros

Para buscar libros, basta con escribir el titulo, en ocasiones también el autor, seguido de “pdf”, “download”, “gratis”, “descargar”, “en línea”, “on line”, etc. Y a continuación los resultados, de los cuales escoges los más acertados.

Foros

En ocasiones, los foros, que son comunes desde hace algún tiempo, ofrecen secciones dedicadas a libros. Allí puedes encontrar algunos para descargar. Ejemplo de ellos son, Foro Adventista, El Tubo Adventista, Cuartetos.org, Jóvenes Adventista, etc. Aprovecha también los vídeos y audios. Hoy muchas páginas tienen su propia “fanpage” o perfil en Facebook, si te suscribes, aparecerá en tu muro las noticias de nuevas adiciones. Hoy, quizá, no le halles provecho, pero después descubrirás que te salvarán a la hora de hacer tu monografía.

Su nombre, por favor

En la investigación, es imprescindible que el artículo o documento tenga el nombre del autor que lo escribió, de lo contrario, no importa cuan provechoso sea, si el autor no aparece, carecerá de valor.

Herramientas en línea

Existen algunos recursos en la red, que si bien no aportan contenido al tema, son útiles a la hora de leer o redactar. Nos referimos a los traductores, diccionarios, etc. Google posee un traductor, que si bien no es muy exacto, te ayuda a perderle el miedo a los recursos en otros idiomas. Por su parte el diccionario de la Real Academia Española, te sacará de dudas, en cuanto a gramática y ortografía ¡Úsalos!

Conclusión

Puede que tú conozcas muchas otras ideas que no figuran en el artículo, te animo a compartirla con nosotros. Lo cierto es que hoy, internet es una herramienta muy útil, pero como todo, debemos aprender a sacarle el máximo provecho.

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Tu monografía en 10 pasos

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Una guía básica y breve para investigar.

By Her van Dav

 Alguien, en una conversación, esta semana, hizo eco de lo que muchos me han dicho: “quisiera ser como tú, si quiera un poco”.

Y pueda que para algunos, les parezca poco modesto escribirlo, ustedes disculparán. Pero aunque no soy experto en monografías o tesis, me fascinan. Algo dentro de mi se retuerce de emoción al pensar en un tema de investigación (a caso esa sea la razón por la que me elevo demasiado y luego la pista del tiempo no me alcanza para realizar un aterrizaje cómodo).

Y pienso, que no es tanto cuestión de talento, como de adquirir ciertos hábitos, que a continuación te enumero. Así pues, como niño en Disneylandia, iniciemos la travesía por un mágico lugar llamado Biblioteca.

1. Visitante frecuente. 

Si tomas por costumbre visitar la biblioteca con más frecuencia, que no sea solo para platicar. Y revisas los libros, aunque solo para hojearlos, saber de qué tratan, revisar el índice, el autor, la sinopsis (ese párrafo que los libros poseen en la contraportada), los títulos y subtitulos, las imágenes, etc, algo que te tomará no más de 3 a 5 minutos. Entonces resolverás la gran pregunta de todos a la hora de abordar un tema, ¿dónde hallo bibliografía para mi tema? Y es que, aunque no lo necesites en ese momento, más de una vez recordarás en qué libros “viste algo parecido”.

2 Las notas de pie de página también cuentan. 

Cuando lees algún libro sobre el tema ha investigar, notarás que el autor cita a otros escritores. Las notas de pie de página, o las citas que aparecen entre el texto, se convierten en un valioso acervo bibliográfico del cual puedes echar mano (vale lo mismo para la bibliografía). Y cuanto más se cita una obra, tanto más básica será para el tema, búscala, algunos están en la biblioteca (Universidad de Navojoa) y otros tendrás que valerte de internet para consultarlas.

3. Bendito internet

El internet es un maravilloso recurso a la hora de investigar (y no me refiero a Facebook, Twitter, Youtube, etc., claro está). Solo debemos ser un poco astutos para sacarle provecho y complementar. Por ejemplo, busca los libros que no existen en la biblioteca, como el caso de los escritos de los padres: Escribe en Google “Antenicene Fathers pdf”, y el buscador te ofrecerá el libro. No olvides revisar todos los resultados aunque le des más tiempo, y anotar la fecha y dirección de la página donde lo descargaste (generalmente los blogs te permiten descargar los libros). Busca tu tema solo en webs oficiales (atrévete a usar otros idiomas), pues ellas te ofrecen información de calidad. Recuerda, un artículo sin autor, por más novedoso que parezca, es poco fiable para una seria investigación. En algún momento compartiré algunas webs, que a mi juicio, son útiles. No olvides la fecha y copiar la dirección para agregarla a la bibliografía.

4. Elementos clave. 

Otro “truco” para ampliar tu bibliografía es buscar la palabra clave en un diccionario teológico, arqueológico, bíblico etc., o en una enciclopedia bíblica (como la International Standard Bible Encyclopedia), dependiendo de la palabra, por ejemplo “ordenación” o “sinagoga”; usa ademas otros idiomas, griego, hebreo, inglés, etc. Examina cual es el texto base de tu tema y búscalo en los comentarios bíblicos. Por ejemplo, Éxodo 20:8-11 para el sábado, etc. Haz lo mismo con internet, diccionarios, enciclopedias, concordancias, revistas, y con la misma palabra en otros idiomas.

5. Abarcar poco para apretar mucho.

Delimita bien tu tema. Esto te permitirá ahorrar tiempo a la hora de buscar en la bibliografía o en la biblioteca. Por ejemplo, “futbol”, es un tema muy general, amplio (aprovecho que muchos son fanáticos de este deporte), algo más específico podría ser “la preparación física del portero a 5 días de un partido”, así, cuando vayas a la biblioteca no te importarán los libros que hablen de las medidas de la cancha ya que esta fuera del tema; y cuando tengas un libro en mano, no necesitarás leerlo todo, solo el capítulo que se relaciona con lo que investigas.

6. Radiografía del tema. 

Un recurso maravilloso es estructurar el tema que investigas. Armar un bosquejo te será posible una vez que hayas leído lo suficiente del tema, a menos que conozcas un poco sobre él podrás hacerlo desde el principio. La ventaja de estructurar el tema, en papel, es que te permitirá ahorrar tiempo. A veces los conceptos se repiten nuevamente, entre un autor y otro, entonces solo bastará con darle un repaso “a vuelo de pájaro”, para pasar rápidamente a la parte del tema que menos has leído. Así mismo, esbozar tu investigación te permite tener claro la manera en que lo escribirás finalmente.

7. Libros en trozos de papel. 

Ya te lo han dicho, ahora te lo repito, usa las fichas bibliográficas, algunos les resultará prácticas las fichas de trabajo, a otros las más pequeñas, cómo sea ¡pero úsalas! Anota en ellas el titulo de la obra (a mi me resulta mejor escribir en una ficha los datos de referencia completos y una sigla de la obra o del autor, que escribiré en las demás fichas, para así posteriormente identificar de qué libro tomé las ideas). No necesariamente debes escribir textualmente lo que el autor apuntó, parafrasea o resume la idea clave, a veces será necesario ser textuales, pero no abuses. Numera tus fichas o pon en ellas el tema del que trata, así cuando creas tener suficiente información para abordar el tema, solo bastará con clasificar la ficha por las partes o capítulos en los que estructuraste anteriormente tu investigación. Esto te permitirá darte cuenta cuáles son los puntos débiles de tu investigación, porque tendrás más fichas para un capítulo que para otro. Y por favor, escribe bien y la página del libro, tu mismo te lo agradecerás a la hora de leerlas, así ahorrarás tiempo y esfuerzo.

8. Leer, analizar, sintetizar, escribir.

Investigar es más que leer, precisa discutir con los autores. Lee todos los que puedas, tanto los que están a favor, como los que están en contra. Discute con ellos, piensa en sus argumentos ¿por qué si, o por qué no son verídicos? Analiza las objeciones, plantealas nuevamente con tus propias palabras, trata de resumir lo que él autor esta tratando decir, intenta explicar tu tema a un amigo. Redactar es más que pegar tus fichas, supone que hagas tuyo los argumentos y los escribas con tu propia personalidad, cuando sea necesario, anota una cita textual o una nota de pie de página para reafirmar tu argumento.

9. Escribe, imprime, corrige. 

Aunque es bien sabido que los estudiantes dejamos a último momento todo el trabajo, trata de dejar tiempo para corregir tu investigación. Primero escribe, no te preocupes por la gramática, la ortografía o el formato, es más, escribe todo a espacio sencillo. Segundo, revisa la gramática, coloca comas donde no hay (solo gramática, olvida por ahora las tildes), puntos, en fin, desahoga el texto y mejora las oraciones. Entre más sencillas mejor; cambia el orden, expresa mejor. Si una oración te suena “rara” es porque esta mal estructurada, usa sinónimos (un diccionario de sinónimos te será práctico para esto) para no repetir una misma palabra tantas veces. Tercero, revisa la ortografía, has uso del diccionario si tienes duda de cómo se escribe una palabra; fíjate del número (plural y singular) y los tiempos en que conjugas los verbos. En www.rae.es encontrarás una valiosa herramienta. A hora es tiempo de darle formato de acuerdo con las normas que te han dado en clases. Deja pasar unos días. Imprime tu trabajo y realiza otra corrección de contenido, argumentos, gramática, ortografía y formato. En este punto resulta útil que un compañero te ayude a revisarlo.

10. Practica.

Usa estas sencillas sugerencias en todos tus trabajos, devocionales, sermones, exposiciones, etc., aunque no te lo soliciten. Recuerda que la idea puede adquirirse, pero es la práctica la que te hace mejor.

Conclusión

Puede que el talento ofrezca alguna ventaja, pero no creo que sea decisivo. Es el hábito y el esfuerzo, los que realmente ayudan a la hora de emprender una labor como la investigación. A mi, me han funcionado los puntos anteriores, te los comparto y déjame saber si a ti también te han sido útiles.